“Una visión sin acción es un sueño, acción sin visión no tiene sentido, una visión con acción puede cambiar al mundo”
Comienzo esta entrada en el blog con una pregunta…
¿Qué tienen en común una compañía, un producto, un servicio, una buena obra de teatro, una canción, un gran bailarín, una escultura, un atleta olímpico, una obra arquitectónica, un juego de mesa, una familia unida o una obra social?
Todos sin excepción son producto de un proceso emprendedor que parte de una idea. De un objetivo, de un propósito, de una visión. Todos son producto de la imaginación de alguien o de un grupo de personas que tuvieron la habilidad de visualizar algo.
El proceso emprendedor va mucho más allá del crear empresa. Todo lo que hacemos en nuestras vidas es un proceso emprendedor. Elegir una carrera, tener un hobbie, leer un libro, escribir un poema o ir al gimnasio -entre otros- son ejemplos de emprendimiento que todos tenemos a lo largo de nuestras vidas y que inician con una idea, o una visión.
El problema es que a todos se nos ocurren muchas ideas a lo largo de nuestras vidas, pero muchas veces no trascienden de eso: de una idea. “Vas a fallar el 100% de los tiros que no dispares” dice un adagio que utilizo en mis presentaciones y que creo es muy cierto. Todos vamos acumulando ideas, planes y sueños en nuestras mentes y en nuestras almas, pero la verdad es que la mayoría de ellos se quedan como flechas en un arco tensado, que nunca disparamos. Llegamos entonces al final de nuestras vidas con miles de planes sin ejecutar, que por temor, o miedo de salirse de los patrones pre-establecidos, nunca realizamos.
Esto aplica a todas las dimensiones de nuestras vidas. En la personal, todos tenemos en los planes aprender un nuevo idioma, o un instrumento musical, subir una montaña específica o correr una maratón. Sin embargo son pocos los que lo logran. En la dimensión familiar, miles de parejas con problemas tienen ganas de superarlos, pero no dan el primer paso -casi siempre por orgullo- ; o una familia con un hijo con algún problema -de aprendizaje, alimenticio o de malas influencias- que no da los pasos para corregirlo. En la dimensión profesional todos tenemos ideas para hacer mejor nuestro trabajo y nos da miedo proponerlas, todos tenemos planes para crecer las ventas de la compañía, pero pocas veces los ejecutamos y muchos tenemos ideas para montar empresa, o lanzar productos y nunca los realizamos. Finalmente, todos tenemos la oportunidad diaria de ayudar a la sociedad en la que vivimos que tantas necesidades presenta, y pocas veces tomamos acción y actuamos.
La conclusión es que el problema no es de ideas o de iniciativas. Esas todos las tenemos. El problema es de Enfoque y de Energía. Una vez tenemos una idea o nos hemos puesto un propósito, debemos enfocarnos en él, visualizar ese objetivo ya realizado y meterle energía para pasar “del dicho al hecho. Corremos el riesgo de equivocarnos pero “es mejor hacer el oso que no hacer nada” -Felipe Herrera- .
Meterle energía a una iniciativa es trabajarle con entusiasmo y pasión. Si queremos correr la maratón de Chicago hay que salir a entrenar, hay que tomar la decisión. Si queremos tocar trompeta, hay que buscar al profesor y concretarlo. Si queremos salvar nuestro matrimonio tenemos que dejar el orgullo de lado y dar el primer paso. Y así con todo lo que emprendemos. Para todo objetivo que tengamos tenemos que soltar la flecha y disparar. Por que si no lo hacemos, como lo dice Joel Arthur Barker, sólo será un sueño. En cambio una Visión con Acción + Enfoque + Energía puede cambiar el mundo.
Así que ánimo y adelante. Trabajen y luchen por sus ideas y así cambiarán el mundo. Su mundo, el de sus familias, el de su trabajo y el de esta sociedad que tantas necesidades tiene.
Un fuerte abrazo desde el Alma y hasta la próxima!!!
Fabiana Vidal
